Doblar las sábanas cubrecolchones
Me dan tentaciones de emigrar a Tegucigalpa y se me retuerce el higadillo cada vez que me toca doblar esas asquerosas sábanas cubrecolchones (o como quiera que se llamen). Esas que terminan como en triaungulito por las esquinas, y es totalmente imposible que queden perfectamente dobladas aaaaaaaaa











